Córdoba lo vio nacer un 2 de octubre de 1960. Mecánico de la Fuerza Aérea y destinado a la III Brigada Aérea, Andrés Luis Brasich llegó a las islas junto a los hombres y máquinas que sostuvieron, en condiciones extremas, la defensa argentina.
El calendario vuelve a marcar el 2 de octubre y, con él, la fecha de nacimiento de Andrés Luis Brasich. En Córdoba había comenzado su historia, una historia que habría de encontrar su capítulo definitivo muy lejos de aquella tierra.
Cabo Principal, mecánico y perteneciente al sistema de armas IA-58 Pucará, Brasich cumplía su tarea junto a esos aviones que se convirtieron en una de las imágenes más reconocibles de la Fuerza Aérea Argentina durante la guerra. Su oficio estaba detrás de cada máquina: manos acostumbradas al metal, al ruido de los motores y a la precisión que no admite descuidos.
El 1 de mayo de 1982, en el aeródromo de Darwin, la jornada amaneció bajo alerta roja. A las 8.31, tres Sea Harrier británicos atacaron la posición. Entre bombas de distinto tipo, fueron empleadas también las llamadas “Belugas”. Pilotos y auxiliares procuraban poner los Pucará en el aire cuando llegó el ataque.
En medio de aquella confusión, una bomba impactó cerca del Jeep que trasladaba a Brasich. Allí, en Pradera de Ganso, el cabo principal partió.
Contaba apenas 21 años. Hoy, cuando el almanaque devuelve su fecha de nacimiento, queda la memoria de aquel joven cordobés que llegó a Malvinas para cumplir una tarea y terminó dejando su nombre unido para siempre a la historia de la patria.






